Diez años después

Lo que el sin duda ilusionado entusiasmo de los enfervorizados conjurados no les hacía prever en ese momento es lo largo que iba a ser el camino: no sería sino casi diez años después cuando su deseo empezara a tomar cuerpo. Casi diez años durante los cuales, eso sí, se fue definiendo formalmente el proyecto: tras el primer, y no corto, periodo de la realización de una encuesta que arrojó un resultado favorable al seguir adelante con la idea, vino el de fijar su carácter y alcance - ¿cómo?, ¿quiénes? ¿de qué áreas? – en un proceso que terminó decantándose por la formación de una corporación que integrara a representantes tanto del campo de las Letras como de las distintas disciplinas artísticas que o bien fueran conquenses de nacimiento o bien estuvieran ligados al acontecer cultural de la provincia por residencia o por la atención prestada en su obra a ella o a sus temas. Cumplido así el bosquejo del objetivo quedaba aún el iniciar el obligado camino burocrático-administrativo que condujese a su plasmación legal, para lo que se optó por ir a la creación de una asociación cultural que posteriormente se intentaría que fuera reconocida como Real Academia. Fue el momento de nombrar una nueva comisión, la correspondiente comisión gestora, que redactara los pertinentes estatutos y los presentara en el Gobierno Civil junto a la también obligada solicitud de inscripción en el Registro Provincial de Asociaciones.