Al trabajo desde el primer día

La recién nacida Academia se lanzó de inmediato al tajo. Ya antes incluso de su sesión pública de constitución seis meses después – el 10 de febrero de 1979 en el Salón de Plenos de la Diputación provincial – se había dejado sentir en el acontecer cultural conquense con la organización, en el anterior agosto y en colaboración con la Caja provincial de Ahorros, de la primera exposición que se hacía en España de la obra de Francisco Bores, recién adquirida por el Museo Español de Arte Contemporáneo. Era el comienzo de una serie de actividades – buena parte de ellas acogidas a la denominación común de “Tardes de la Academia” - que, pese a las claras limitaciones económicas de la asociación iba mantenerse ya, con mayor o menor presencia según las épocas pero sin interrupción, junto a la también mantenida actitud de colaboración con las distintas administraciones o con otras instituciones en celebraciones, conmemoraciones o actividades literarias o artísticas cuya enumeración excedería de la lógica extensión del presente recordatorio. Lo que no debe sin embargo quedar fuera del apunte es que esa labor no quedó circunscrita al ámbito exclusivo de la capital sino que se extendió a bastantes otros puntos de la provincia. Y así fueron transcurriendo los primeros años de la década de los ochenta hasta el relevo - en 1984, cumplido su periodo como presidente - de Domínguez Millán, por Carlos de la Rica.