De entonces a acá

Carlos de la Rica permanecería al frente de la Real Academia hasta su fallecimiento en septiembre de 1997. Le sucedería en el cargo el pintor Nicolás Mateo Sahuquillo durante cuyo mandato, en concreto en septiembre de 2000, y como último paso ya en la plena integración de la corporación en el marco legal, el Instituto de España acordaba aceptarla en su seno, ratificando así la entidad del cuerpo académico conquense. A Nicolás Mateo Sauquillo le relevaría al frente de la corporación, en 2003, otro artista plástico, Víctor de la Vega; bajo su dirección la RACAL redactó y aprobó, en enero de 2005, su Reglamento de Régimen Interior, tras lo cual esa directiva consideró conveniente su renovación. Tras las nuevas elecciones quedó a la cabeza de la corporación el historiador del Arte Pedro Miguel Ibáñez que cumplió integro su periodo en la dirección hasta el pasado febrero, en que fue sustituido en el cargo por el escritor y periodista José Ángel García García. En la labor de la Mesa Directiva presidida por Pedro Miguel Ibáñez, entre otros logros, habría que destacar el acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento conquense para que la Real Academia pudiera disponer por fin de una sede física propia, estable y adecuada en la restaurada y para ello específicamente acondicionada segunda planta del edificio de las antiguas Escuelas de San Antón, en la calle san Lázaro, un inmueble contiguo a la Iglesia de la Virgen de la Luz. La firma definitiva del correspondiente convenio se llevó a cabo el miércoles 27 de octubre de 2010, rubricado por el alcalde conquense Francisco Pulido y el en ese momento director de la Academia José Ángel García García que cumplió su mandato hasta su relevo el 14 de Mayo de 2015 por el actual director Miguel Jimenez Monteserín. La Mesa Directiva presidida por García puso en uso la sede de las antiguas Escuelas de San Antón abriendo su salón de actos como marco de la mayor parte de sus actividades, en especial las del programa semanal "Los martes, en la Academia", que sigue desarrollándose, con muy buena acogida. Asimismo se constituyó la biblioteca cuya sección principal, dedicada a temas y autores conuenses, se basa esencialmente en la donación efectuada por el académico José Luis Calero. También es de reseñar la donación a la Academia de un cuadro del pintor Julián Pacheco y la cesión de otros por parte de su viuda Celia Pardo, obras que en su mayor prte decoran los muros del salón de actos.